Antes que nada, para algún gorila: No. No es un recuerdo del golpe del 55 ni un deseo de volver a bombardear la plaza de Mayo. Así que fuera de acá si se pensó eso.
El titulo refiere al partido en que se definió el Sudamericano de 1955 (Como se conocía antes a la copa América), donde Argentina venció a Chile, país local y organizador, en el estadio Nacional de Santiago y se consagró campeón. Datos coincidentes con la final que ambos equipos disputarán el próximo sábado luego del triunfo de la selección de Martino ayer con Paraguay.
Si bien el sistema era por liguilla a la última fecha llegaron igualados en puntos Argentina y Chile (A lo Huracán - Vélez 2009) El encuentro se disputó en el estadio Nacional de Santiago, muy distinto al de ahora y previo todavía al mundial del 62 o a convertirse en un campo de concentración durante la dictadura de Pinochet, el 30 de Marzo de aquel año.
Foto de La NACIÓN
Para Chile la jornada es recordada también por la tragedia. La pésima organización decidió comenzar la venta de entradas en la puerta ese mismo día. La cantidad de público era tal que alrededor de 20 mil personas entraron a los empujones y pisoteando a otros en el piso. Se habló de más de 500 heridos y se contaron 7 muertes. La tragedia más dura del fútbol chileno. Sin embargo el fútbol siguió y, luego del partido entre Perú y Uruguay que dejó a los primeros en el tercer puesto, se jugó el partido definitorio.
Argentina, dirigida por Guillermo Stábile, ganó con gol de Rodolfo Micheli, delantero de San Lorenzo de Almagro. Significó el décimo título continental que volvería a repetir dos años más tarde en el famoso equipo de los Carasucias.
Ayer Argentina mostró una verdadera clase de fútbol y se metió en la final de la copa América en el mejor momento posible, donde se cruzará con Chile. Para Messi no fue un día más. La rompió, fue figura, participó en todos los goles y aunque no pudo marcar fue claramente el más peligroso de su equipo.
Tampoco fue un día más hace 9 años. En pleno mundial de Alemania, José Pekerman decidía no ponerlo en el partido con el local por los cuartos de final. Fue seguramente uno de las primeras decepciones de su carrera. Fue también uno de los partidos más extraños de la historia de la selección nacional. Donde todo pareció salir bien al principio -Gran nivel de Riquelme y Tevez, partidazo de Mascherano, gol de Ayala- para luego convertirse en una pesadilla. Primero la lesión del Pato Abbondanzieri, luego el gol de inefable Miroslav Klose, la salida de Román, el cambio de Cruz por Crespo, la imagen de Messi con los botines en el banco, los penales, el papelito de Lehmann y la sensación de que esa selección estaba para mucho más.
El mundial de 206 sirvió para muchas cosas. La generación de juveniles promovidas por José se volvía una realidad, con Román, Aimar, Maxi Rodríguez, Messi, Tevez, Saviola, etc. Los veteranos como Crespo, Sorín y Ayala aportaban toda la experiencia pero no tendrían muchas más chances. El futuro se sentía en Mascherano y Lionel.
A partir del año siguiente Messi se convirtió en pieza indiscutible de todos los entrenadores que vinieron después. Fue quizás la última gran desilusión de una generación de espectadores que luego tardó bastante en volver a engancharse con la albiceleste.
El video de la tanda de penales con el relato de Mariano Closs y Fernando Niembro. Imperdible los intentos del hoy candidato del PRO de mufar a los alemanes. Algo que no logra.
Hoy 11 de Junio es el momento de recordar el tercer día de competencia de aquel mundial de Alemania 2006. Aquella jornada fue de tres partidos. En Leipzig se jugaba el segundo partido del grupo de Argentina. Serbia y Montenegro se cruzaba con Holanda, en el duelo de europeos que podía ser clave para las aspiraciones de ambas selecciones en los octavos de final. Los serbios ya había dejado atrás sus días como Yugoslavia pero todavía se veían obligados a compartir nación con Montenegro. La Naranja, por su parte, retornaba a un mundial luego de una escandalosa ausencia en Corea y Japón, y como siempre se perfilaba como candidato. Su base eran algunas de las figuras principales del fútbol europeo. El siempre vigente Edwin Van Der Saar en el arco, Gio Van Bronckhorst, Phillip Cocu, Rafael Van Der Vaart, Mark Van Bommel, Ruud Van Nistelrooij -en los mejores momentos de su carrera- y dos nombres que ya comenzaban a romperla: Arjen Robben y Wesley Sneijder.
El resultado del partido fue favorable para los subcampeones del 78, 1-0 con tanto de Robben.
Un rato después, en la ciudad de Núremberg, llegaba el turno de México. Con Ricardo Lavolpe en el banco de los suplentes, los aztecas estaban llamados a ser el rival más duro que le podía tocar a los potenciales candidatos al título. Era "el cuco" de la copa. Rafael Márquez, Carlos Salcido, Gerardo Torrado, Pavel Pardo, Jared Borgetti y los nacionalizados Guillermo Franco y Sinha, brillaban en aquel conjunto. Incluso, en la previa al torneo, México fue considerado cabeza de serie lo que lo ubicó en el mismo grupo que Portugal, Angola e Irán. Con este último seleccionado fue el debut, y la gran figura del encuentro fue Omar Bravo, autor de dos goles. Yahya Golmohammadi descontó para Irán y Sinha cerró el 3-1.
En el último turno le tocaba debutar a otra de las selecciones llamadas a ser protagonista. Sobre todo para poder sacarse de encima la espina del 2002 y de la Eurocopa organizada en casa en 2004. Portugal vivía su mejor generación desde los tiempos de Eusebio apoyada en varias figuras como Luis Figo o la base del Porto de Mourinho campeón de la Champions. Pauleta, Simao, Nuno Gomes, Deco, Maniche, Costinha, Ricardo Carvalho se sumaban al joven pero ya conocido Cristiano Ronaldo. El estadio de Colonia se colmó para ver el duelo con Angola que arrancaba con un temprano gol de Pauleta, delantero un poco olvidado hoy. Sin embargo las emociones no se repetirían, a pesar de varios intentos portugueses. Con lo justo los Lusos se llevaban los primeros tres puntos de una copa donde, todavía no lo sabían, llegarían a jugar siete partidos.
El gol de Pauleta y la música de Europe para hacerlo más emocionante:
La selección argentina debutó en la copa del mundo de 2006 el día 10 de Junio. Su rival era Costa de Marfil, equipo africano debutante en la máxima cita pero con un equipo lleno de figuras de clubes europeos con Didier Drogba a la cabeza. Otra vez había que afrontar el grupo de la muerte (Serbia y Montenegro y Holanda los otros dos rivales) lo que traía el triste recuerdo de cuatro años antes. Marcelo Bielsa, dt en Japón, se había quedado sin fuerzas luego de los juegos olímpicos de Atenas 2004, justo cuando comenzaba a revindicar su imagen y su trabajo.
El apuntado para reemplazarlo había sido José Néstor Pekerman, el histórico entrenador formador de las divisiones inferiores argentinas, autor de los mejores equipos juveniles que se recuerden. Campeón del mundo en esa categoría en 1995, 1997 y 2001, ganador de Sudamericanos y promotor de varias figuras del fútbol argentino. De hecho varias de esas figuras, que con Bielsa no tenían mucho espacio, se volvieron imprescindibles para José. Esteban Cambiasso y, sobre todo, Juan Román Riquelme se convirtieron en jugadores claves del ciclo. A ellos se sumaron luego nombres como Leonardo Franco, Leandro Cufré, Lionel Scaloni, Fabricio Coloccini o Gabriel Milito. Todos ex dirigidos en los juveniles, como también Javier Saviola, Carlos Tevez, Maxi Rodríguez, Javier Mascherano, Nicolás Burdisso y el capitán Juan Pablo Sorín.
Durante las eliminatorias también se probaron jugadores como Luciano Galetti, Luciano Figueroa (Lesionado unos meses antes del mundial)o Aldo Duscher. El camino a la clasificación otorgó momentos espectaculares, como el 4-2 a Uruguay en el debut de Pekerman o el inolvidable triunfo en la altura de La Paz a la selección boliviana (2-1).
Foto de AFA
Pero el mejor momento del ciclo fue el partido con Brasil en las mismas eliminatorias. Fue un triunfo histórico con una actuación de Riquelme descollante, golazo incluido, y dos tantos más de Hernán Crespo. Todo en el primer tiempo, con Saviola más rápido que nunca y la dupla Sorín-Kily González anulando por completo a Ronaldinho y Kaká. Aquel baile al campeón del mundo había significado la clasificación al mundial y la confirmación de que Argentina ya había olvidado las heridas de fracaso en tierras orientales.
Pero todavía faltaba algo más. Un joven llamado Lionel Messi había debutado en el Barcelona un tiempo antes. Rosarino, con una enfermedad que solo el club Culé había aceptado tratar y toda la historia que ya es conocida. Con la Pulga Argentina parecía sumar el mejor de los plus, una promesa que podía aportar sobre todo en los momentos claves. Como el mismo Crespo le indicó en Alemania: "Nosotros te metemos en semifinales y vos ahí nos sacas campeón del mundo".
Finalmente llegó el debut. La selección argentina se había completado con un arquero de primer nivel, Roberto Abbondanzieri, el experimentado Roberto Ayala, el debutante Gabriel Heinze, Lucho González, Pablito Aimar y Crespo. Julio Cruz se había ganado también su lugar a fuerza de goles importantes en el Inter. ¿Las sorpresas? Rodrigo Palacio, figura indiscutida en Boca y Oscar Ustari, promesa de Independiente. Ambos habían entrado a la lista sobre el final y había sorprendido. ¿Las ausencias importantes? César Delgado, habitué con Bielsa, Germán Lux -Invicto en Atenas y quien parecía una fija como tercer arquero- Javier Zanetti, Martín Demichelis, Cristian González y Juan Sebastián Verón, quien se rumoreó que su alejamiento de la selección era por una pelea con el capitán Sorín. Por primera vez en muchísimo tiempo River Plate no aportaba jugadores.
Sin embargo no se transmitía la sensación de grandes ausentes. El equipo llegaba en gran momento y tenía todas las variantes ofensivas que un entrenador podía desear. El debut fue en Hamburgo y quedará en la historia como el día que nació, oficialmente, esa costumbre de tararear la introducción del himno nacional. Criticado por muchos, alabado por tantos otros, la idea bajó desde las tribunas y se trasladó luego a otros deportes. En la previa Pekerman había confirmado que el acompañante de Crespo en la delantera sería Saviola, dejando a Tevez en el banco quien sonaba más. Pero el Conejo no defraudó y fue uno de los puntos más altos. Dentro de un partido bien arduo la blanquiceleste se puso en ventaja luego de un tiro libre de Riquelme y un rebote que le dejó la pelota servida a Crespo.
Foto de Olé
Minutos más tarde el amo y señor de la pelota, Román, habilitaba con un pase delicioso a Saviola quien marcaba el segundo. Así los de Pekerman se sacaban de encima el peso del debut y encima contra un rival duro. El resultado final fue 2-1 porque Drogba, Koné, Keita y Touré fue por todo. Pero en definitiva Argentina arrancaba con el pie derecho, con los tres de arriba haciendo todo bien y con la tranquilidad de tener recambio. La formación de aquel día fue: Pato Abbondanzieri; Burdisso, Ayala, Heinze, Sorín; Cambiasso, Mascherano, Maxi Rodríguez, Riquelme, Saviola y Crespo. En el segundo tiempo ingresaron Rodrigo Palacio, Lucho González y Pablo Aimar.
El relato de Sebastián Vignolo, en Canal 13, con Enrique Macaya Márquez y Carlos Bilardo. Atención a la cara de Crespo luego del segundo gol:
El mismo partido relatado por Walter Nelson en TyC Sports con los comentarios de Alejandro Fabbri.
Además se jugaron otros dos partido aquella jornada. Ambos pertenecientes al grupo B. En el primer turno Gamarra le regalaba un gol a Inglaterra que luego sufría para poder cerrar el partido con Paraguay. En Dortmund, Suecia y la debutante Trinidad y Tobago entregaban el primero 0-0 de la copa. No era espectacular el nivel de juego de la copa del mundo pero las emociones habían estado.
Para una generación argentina el mundial de Alemania en 2006 fue como un antes y después. Fue el mundial de un equipazo que parecía tenerlo todo para levantar la copa. Ya había quedado atrás el doloroso golpe del 2002 y el paso de Marcelo Bielsa, revindicado luego de la medalla dorada en Atenas antes de "quedarse sin fuerzas". La apuesta ahora era Pekerman y la apuesta de José eran varios de sus ex dirigidos en los juveniles. Habían llegado los tiempos de Juan Román Riquelme, de Esteban Cambiasso, de Lionel Scaloni, de Maxi Rodríguez y también de Lionel Messi.
Pero la ceremonia de inauguración, que contaba con Shakira y su Hips don´t lie, no daba paso a Argentina sino al local, a la Alemania de Klinsmann que enfrentaba a Costa Rica, con Horacio Elizondo como árbitro. Un equipo mejorado con respecto al finalista de Japón y que ya mostraba un poco de lo que luego vendría en los dos siguientes mundiales.
Los alemanes sufrieron en algunos momentos del partido y el que parecía un rival débil terminó dejando una digna imagen aunque al final fue victoria teutona por 4-2.
Pero no fue el único partido de una jornada inaugural también marcada por las amenazas de bomba y un supuesto atentado frustrado. Otro equipo latinoamericano debutaba, Ecuador, y daba la nota al derrotar a Polonia por 2-0.
Se abría un nuevo capítulo de la cita más importante del mundo de la pelota. Y se venía un mundial, por momento bien jugado, que sería inolvidable. Por lo menos para aquellos que en ese momento tenían entre 15 y 20 años.