Pero la ceremonia de inauguración, que contaba con Shakira y su Hips don´t lie, no daba paso a Argentina sino al local, a la Alemania de Klinsmann que enfrentaba a Costa Rica, con Horacio Elizondo como árbitro. Un equipo mejorado con respecto al finalista de Japón y que ya mostraba un poco de lo que luego vendría en los dos siguientes mundiales.
Los alemanes sufrieron en algunos momentos del partido y el que parecía un rival débil terminó dejando una digna imagen aunque al final fue victoria teutona por 4-2.
Pero no fue el único partido de una jornada inaugural también marcada por las amenazas de bomba y un supuesto atentado frustrado. Otro equipo latinoamericano debutaba, Ecuador, y daba la nota al derrotar a Polonia por 2-0.
Se abría un nuevo capítulo de la cita más importante del mundo de la pelota. Y se venía un mundial, por momento bien jugado, que sería inolvidable. Por lo menos para aquellos que en ese momento tenían entre 15 y 20 años.
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