Foto de AFA
Pero el mejor momento del ciclo fue el partido con Brasil en las mismas eliminatorias. Fue un triunfo histórico con una actuación de Riquelme descollante, golazo incluido, y dos tantos más de Hernán Crespo. Todo en el primer tiempo, con Saviola más rápido que nunca y la dupla Sorín-Kily González anulando por completo a Ronaldinho y Kaká. Aquel baile al campeón del mundo había significado la clasificación al mundial y la confirmación de que Argentina ya había olvidado las heridas de fracaso en tierras orientales. Pero todavía faltaba algo más. Un joven llamado Lionel Messi había debutado en el Barcelona un tiempo antes. Rosarino, con una enfermedad que solo el club Culé había aceptado tratar y toda la historia que ya es conocida. Con la Pulga Argentina parecía sumar el mejor de los plus, una promesa que podía aportar sobre todo en los momentos claves. Como el mismo Crespo le indicó en Alemania: "Nosotros te metemos en semifinales y vos ahí nos sacas campeón del mundo". Finalmente llegó el debut. La selección argentina se había completado con un arquero de primer nivel, Roberto Abbondanzieri, el experimentado Roberto Ayala, el debutante Gabriel Heinze, Lucho González, Pablito Aimar y Crespo. Julio Cruz se había ganado también su lugar a fuerza de goles importantes en el Inter. ¿Las sorpresas? Rodrigo Palacio, figura indiscutida en Boca y Oscar Ustari, promesa de Independiente. Ambos habían entrado a la lista sobre el final y había sorprendido. ¿Las ausencias importantes? César Delgado, habitué con Bielsa, Germán Lux -Invicto en Atenas y quien parecía una fija como tercer arquero- Javier Zanetti, Martín Demichelis, Cristian González y Juan Sebastián Verón, quien se rumoreó que su alejamiento de la selección era por una pelea con el capitán Sorín. Por primera vez en muchísimo tiempo River Plate no aportaba jugadores. Sin embargo no se transmitía la sensación de grandes ausentes. El equipo llegaba en gran momento y tenía todas las variantes ofensivas que un entrenador podía desear. El debut fue en Hamburgo y quedará en la historia como el día que nació, oficialmente, esa costumbre de tararear la introducción del himno nacional. Criticado por muchos, alabado por tantos otros, la idea bajó desde las tribunas y se trasladó luego a otros deportes. En la previa Pekerman había confirmado que el acompañante de Crespo en la delantera sería Saviola, dejando a Tevez en el banco quien sonaba más. Pero el Conejo no defraudó y fue uno de los puntos más altos. Dentro de un partido bien arduo la blanquiceleste se puso en ventaja luego de un tiro libre de Riquelme y un rebote que le dejó la pelota servida a Crespo.
Foto de Olé
Minutos más tarde el amo y señor de la pelota, Román, habilitaba con un pase delicioso a Saviola quien marcaba el segundo. Así los de Pekerman se sacaban de encima el peso del debut y encima contra un rival duro. El resultado final fue 2-1 porque Drogba, Koné, Keita y Touré fue por todo. Pero en definitiva Argentina arrancaba con el pie derecho, con los tres de arriba haciendo todo bien y con la tranquilidad de tener recambio. La formación de aquel día fue: Pato Abbondanzieri; Burdisso, Ayala, Heinze, Sorín; Cambiasso, Mascherano, Maxi Rodríguez, Riquelme, Saviola y Crespo. En el segundo tiempo ingresaron Rodrigo Palacio, Lucho González y Pablo Aimar.
El relato de Sebastián Vignolo, en Canal 13, con Enrique Macaya Márquez y Carlos Bilardo. Atención a la cara de Crespo luego del segundo gol:
El mismo partido relatado por Walter Nelson en TyC Sports con los comentarios de Alejandro Fabbri.
Además se jugaron otros dos partido aquella jornada. Ambos pertenecientes al grupo B. En el primer turno Gamarra le regalaba un gol a Inglaterra que luego sufría para poder cerrar el partido con Paraguay. En Dortmund, Suecia y la debutante Trinidad y Tobago entregaban el primero 0-0 de la copa. No era espectacular el nivel de juego de la copa del mundo pero las emociones habían estado.



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