martes, 12 de mayo de 2015

Don Adolfo

Ayer se cumplieron 20 años del día que Adolfo Pedernera se fue con su gambeta a la inmortalidad. El recuerdo de uno de los más grandes del fútbol argentino y el primer "falso nueve" que marcó a un equipo inolvidable: La Máquina de River.


Dicen que el joven Adolfo ya se lucía en las inferiores de Huracán cuando River puso sus ojos en él a mediados de la década del 30. Allí debutó en 1935 y desde el primer momento tuvo a un gran maestro: Carlos Peucelle. Amigo personal de Aníbal Troilo, sus paseos nocturnos como su habilidad en todas las posiciones de la delantera lo convirtieron en uno de los jugadores más populares de su tiempo.


En River jugó hasta 1946 y fue campeón en 1936, 1937, 1941, 1942 y 1945, convirtiendo 131 goles en 278 partidos disputados. Pero su huella inolvidable la dejó en el famoso equipo de La Máquina, donde compartió el ataque con Juan Carlos Muñoz, Jose Manuel Moreno, Ángel Labruna y Félix Loustau. Allí fue el cerebro y el alma. Por consejo de Renato Cesarini pasó a jugar un poco más atrasado, con mas espacio y tiempo para pensar. Como bien se explica en esta nota del sitio web de la FIFA.




Peleado con Labruna y Liberti, partió primero a Atlanta y a Huracán, para luego liderar la famosa emigración de jugadores argentinos al fútbol colombiano tras una huelga por oponerse al tope salarial. Antes fue uno de los fundadores de Futbolistas Agremiados. En Bogotá lo recibieron 5 mil personas en el aeropuerto y el club Millonarios. Con el Ballet Azul, su segunda obra famosa, ganó los torneos de 1949, 1951, 1952 y 1953, además de la copa del mundo de clubes (A su amor River Plate) y un famoso amistoso al Real Madrid en el estadio Chamartín (Hoy Santiago Bernabeú)


Con la selección nacional jugó 20 partidos en tiempos donde los cracks florecían de todos los clubes, y se coronó campeón dos veces del Sudamericano. Luego de brillar en Colombia se convirtió en entrenador dirigiendo a Huracán, Nacional de Montevideo, América de Cali, la selección colombiana durante el mundial del 62, Gimnasia La Plata, Independiente, Boca Juniors y la selección argentina que no pudo clasificar a México 70.

Sus últimos años los pasó caminando el club de sus amores, River, donde era admirado y reconocido por todos. Así lo recordaba él mismo:

Otro recuerdo suyo, ya como entrenador de Huracán, contestando sobre sus ideas conservadoras de juego y sobre los periodistas deportivos:





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